« San Sebastián, ciudad burguesa y cosmopolita. Económico, casero y en Malasaña »

Que en La Rioja se elabora uno de los mejores vinos del mundo es conocido por beodos y abstemios de gran parte del planeta. Que su uva tempranillo enaltece a sus vinos de una exquisita elegancia, complejidad de aromas y una magnífica boca, ya empieza a ser solo conocimiento de los más iniciados en la cultura del vino. Pero si lo que estamos buscando es una escapada para degustar uno de los mejores caldos del universo conocido, Logroño, es un destino que nunca falla. Y, si lo que queremos es delimitar aún más el recorrido: la calle Laurel y la calle San Juan nos serán más que suficientes para aproximarnos a una forma especial de entender el vino y el tapeo.

Calle Laurel (Logroño)

Según apuntan estudios recientes el consumo moderado del “oro rojo” tiene efectos saludables, al actuar como antioxidante, en personas sin problemas específicos de salud (diabéticos, hipertensos, etc.). Esto es una copa (de 8 a 12 cl.) con la comida, aunque esto puede variar en función de la persona. Habida cuenta y avisados previamente de lo que según los científicos es la cantidad aconsejable y recomendada, empieza el libre albedrio de cada “bebedor”.

167-2009-09-11 19-24-54

Baudelaire, sin embargo da una vuelta de tuerca y dice que: “Para no sentir el horrible peso del tiempo sobre sus espaldas, hay que embriagarse sin tregua. De vino, de poesía o de virtud, a vuestra elección. Pero embriáguese.” Dicho esto y como experiencia personal, he de deciros que pasar una tarde - noche por la conocida como “la senda de los elefantes” es todo un tributo al vino y al tapeo que recomendamos sin lugar a dudas. En la calle Laurel existe una copiosa selección de bares cada uno con su propia y en algunos casos exclusiva tapa: matrimonios, champiñones, setas a la plancha, pinchos morunos, tío agus, bocatas de jamón con queso de tetilla, cojonudos, zapatillas, patatas bravas,…  todo esto sirve como aderezo y perfecto amortiguador a los siempre inigualables vinos de la zona. El bar Achuri, el Blanco y Negro y el bar El Muro son de los más frecuentados por los parroquianos del lugar. La calle San Juan tampoco se queda a la zaga y ofrece otro serpenteante recorrido por establecimientos dedicados al vino riojano y al tapeo.
Muy cerca se ubica la calle Portales, cerca del Revellín, vía peatonal que adquiere singular importancia en las fiestas de San Mateo, ya que allí se celebran los encierros en el mes de septiembre. El día 21 comienzan las fiestas donde la vendimia adquiere particular protagonismo con el tradicional rito del pisado de la uva. El primer mosto que se extrae se ofrece a la Virgen de Valvanera, patrona de La Rioja.

Fiesta de la Vendimia de Rioja Alavesa 2011

Otra de las fechas reseñables en el calendario festivo de Logroño es el 11 de junio, festividad de San Bernabé, en la que se celebra la resistencia ante las tropas francesas en 1521. Durante esta fiesta se reparten panes, peces y vinos.
En cualquier caso no es de obligado cumplimiento realizar el itinerario completo por ambas calles porque como bien decía el poeta de origen irlandés Oscar Wilde: “Para conocer el origen y la calidad del vino no hay necesidad de beber todo el barril”. Aunque el también británico e insigne estadista Wiston Churchill opinaba de diferente forma al jactarse diciendo: “El alcohol me ha dado más que me ha quitado”.  Sea como fuere la ciudad ofrece otras rutas monumentales que son de obligada visita como: el palacio de los Chapiteles, la plaza de Santiago, la del Mercado, la Concatedral de Santa Marïa la Redonda, el Puente de Hierro, el de Piedra, el Parque del Ebro o el Espolón.
De singular importancia en el periplo por la ciudad también es La Ruavieja: una de las calles con más solera de la ciudad que aún conserva detalles, edificios y señalética que nos recuerda que estamos en un de las etapas del Camino de Santiago a su paso por La Rioja. No en vano, en esta calle se encuentra el Albergue de Peregrinos: una casona del siglo XVIII situada en plena ruta jacobea, próxima a las iglesias de Santiago y de Santa María de Palacio.

Bodega de Logroño

Existe también otra visión del vino de Rioja que es la que ofrecen las múltiples bodegas que están presentes en la ciudad y alrededores. Algunas de las más relevantes son: Bodegas Franco Españolas, Bodegas Campo Viejo, Bodegas Marqués de Murrieta, Bodegas Marqués de Vargas, Bodegas Olarra, Bodegas Ontañón, Bodegas Viña Ijalba y Bodegas Vélez. En todas ellas se celebran cursos de catas, degustaciones y visitas a los viñedos de tan extraordinaria bebida.
Sea en forma de visita a las bodegas de la zona como a los bares de la ciudad o a su casco antiguo, Logroño, merece sin lugar a dudas una escapada para reconocer in situ  que: “El mundo entero tiene más o menos tres vasos de vino de retraso”. Eso decía Humphrey Bogart y a este señor mejor no discutirle nada.

Publicado en: Escapadas, Fiestas, festivales y eventos, Gastronomía, General, La Rioja, Logroño, Rutas Urbanas, Rutas culturales | Etiquetas: , , , , , , |

Trackback URI | Comentarios

Deja tu comentario