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Nos abren las puertas de par en par y, sin embargo, muchos de ellos son grandes desconocidos del turismo madrileño. Testigos de nuestra historia desde el siglo XVIII, imponentes templos de las artes y escenario de las fiestas más lujosas del pasado aristocrático, son muchos los palacios de Madrid que, más allá del conocido Palacio Real de la Plaza de Oriente, se pueden visitar.

Museo del Romanticismo. Madrid

Entre sus muros se han guardado los mayores secretos de las familias más pudientes de nuestra geografía durante décadas y hoy nos permiten la oportunidad de asomarnos al recuerdo asombroso de sus vidas cotidianas, la mayoría por una media de 3 ó 4 euros y gratis si estás desempleado, eres pensionista o estudias en una universidad.

Algunos mantienen sus interiores completamente preservados e intactos para darnos buena idea de las costumbres palaciegas. Tal es el caso del Museo del Romanticismo, en Chueca, que fue construido en 1776 y es obra de Manuel Rodríguez. Fue donado al Estado por Benigno de la Vega-Inclán y Flaquer, II Marqués de la Vega-Inclán, en 1921, con todo lo que contenía: una impresionante colección de obras de artes, muebles y objetos personales del marqués, que se pueden descubrir al recorrer las impresionantes habitaciones. También el Museo Cerralbo, en Argüelles, es una obra maestra en sí mismo. Diseñado por Alejandro Sureda, Luis Cabello y Asó y Luis Cabello Lapiedra y terminado en 1893, fue residencia del Marqués de Cerralbo, gran aficionado al arte, a la decoración rococó y a pasear por un espectacular jardín sembrado de seres mitológicos y emperadores romanos.

museo cerralbo

Aunque si de decoración se trata, lo propio es visitar también el Museo Nacional de Artes Decorativas, junto al retiro, instalado en un palacio del siglo XIX, que fue residencia de la Duquesa de Santoña y escuela de magisterio, antes de que el Estado lo comprara y lo declarara monumento histórico-artístico en el conjunto de su estructura y sus colecciones, algunas tan exóticas como la de arte oriental. Arte, cultura y sociedad se entremezclaban en estos palacios en la época, como privilegios a los que tan sólo unos pocos podían acceder. Así de exclusivo era el ambiente del palacio que hoy alberga el Museo Lázaro Galdiano, en Serrano, famoso por sus tertulias literarias y destacados invitados del ambiente intelectual. Levantado en 1903 como residencia de la familia Lázaro, contiene aún frescos, joyas, muebles, relojes, armas y esmaltes, todos originales.

Madrid - Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

Grandes nombres como el de Joaquín Sorolla están ligados a los palacios madrileños. El Museo Sorolla, por ejemplo, está instalado en la que fue la casa y estudio del pintor, muy cerca de Gregorio Marañón. Se construyó en 1911, pero aún exhibe la mayoría de los objetos que el artista reunió en vida, junto con algunas de sus obras. Las obras de otros muchos artistas habitan hoy el Palacio de los Duques de Villahermosa, sede del Museo Thyssen-Bornemisza, en el Paseo del Prado, desde que fue remodelado por Rafael Moneo para esta nueva misión. En él vivió el duque de Villahermosa desde su construcción a finales del siglo XVIII. Igualmente en el corazón madrileño se encuentra la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en un grandioso palacio junto a la Puerta del Sol, que fue construido por el genio barroco José Benito de Churriguera en 1724 para el empresario Juan de Goyeneche. En su interior hay obras de Rubens, Murillo, Zurbarán o Goya, que fue uno de los primeros miembros de la Academia.

Madrid - Casa de América - Palacio de Linares

La evolución de otras construcciones similares ha sido muy diversa. El Palacio del Marqués de Linares, en la Plaza de Cibeles, se convirtió en la Casa de América, una importante institución de la cultura, en 1992. Sin embargo, el espacio ha sabido preservar el exquisito recuero de los marqueses y de uno de los más elegantes y opulentos edificios de nuestra historia, obra de Carlos Colubí, Adolf Ombrecht y Manuel Aníbal Álvarez. Grandes lámparas traídas de París, enormes bloques de mármol de Carrara, alfombras de la Real Fábrica de Tapices, cristales de Amberes y obras de arte llenan aún habitaciones de nombres tan descriptivos como boudoir Luis XVI de la marquesa, saloncito chino, salón de retratos, galerías pompeyanas, el invernadero o fumoir. Y es que las fiestas que se celebraban en este lugar sólo se asemejaban a las del Palacio de Fernán Núñez, hoy sede de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles, una casona que comenzó a construirse en 1790 y una de las residencias más sobresalientes de Madrid, con su salón de estuco, el comedor de los niños, la escalera de nogal y el patio del recibo. Casi nada…

Lámpara de techo

Otros grandiosos palacios han mantenido algunas de sus funciones. El Palacio de Gaviria, diseñado por Aníbal Álvarez Bouquel en 1847 para el banquero Manuel Gaviria y Douza, Marqués de Gaviria y Conde de Buena Esperanza. Famoso por sus eventos durante el siglo XIX, hoy alberga varias salas para actividades, una de ellas la discoteca Palacio de Gaviria. De costumbres más sobrias, el Palacio de Liria sigue siendo despertando mucha curiosidad, por ser todavía residencia de la Casa de Alba. El edificio, del siglo XVIII, se puede visitar, de forma gratuita, los viernes por la mañana. Para ello, hay que pedir cita y ponerse en lista de espera. Los visitantes pueden conocer el archivo histórico de la saga y disfrutar de su extraordinaria colección de arte.

PALACIO DE LIRIA

Si te gusta la creación y quieres descubrir cómo vivía la alta sociedad en otras épocas, acércate a estos palacios. Te ofrecemos una selección de hoteles y hostales económicos en el centro madrileño para que puedas ahorrar en alojamiento y disfrutar de la ciudad… ¡como un marqués!

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