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¿A quién no le gusta merendar? Aunque no todo el mundo tome este piscolabis vespertino ya sea por falta de tiempo o por no ganar kilitos de más, sí que a todos nos gustaría hacerlo todas las tardes  y es que es uno de esos pequeños placeres que nos transportan a nuestra más tierna infancia y nos recuerdan que aún hay un pequeño niño dentro de nosotros que tiene ganas de disfrutar con la comida. Pues dejemos a ese niño que nos muestre el camino de los chocolates y los helados, de los bollos y los dulces y lancémonos por Madrid en la búsqueda de sitios donde poder tomar tranquilamente un buen tentempié en la tarde madrileña acompañados con amigos, pareja o, simplemente, solos.

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Como se dice por ahí, lo mejor es empezar por el principio así que nos vamos a situar en pleno centro de Madrid y nos vamos a dirigir a San Ginés, muy cerca de la Puerta del Sol. Situado en el Pasadizo de San Ginés, 11 del que toma nombre es un establecimiento de esos de antaño que conservan el estilo castizo en sus paredes, sus espejos y sus mesas. Pero lo mejor de todo es su chocolate con churros (o porras, según se prefiera) que gusta a asiduos y extraños y que hace que siempre esté hasta los topes. Por supuesto parte de su encanto radica en que está escondido entre callecitas típicas del centro de la capital y puede pasar desapercibido para aquellos que no vayan atentos.

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El Jardín Secreto es un local situado en la calle Conde Duque, 2 justo al lado de Plaza de España. Es un pequeño rincón mágico en el que sólo entrar te transporta a escenarios reservados a la literatura más fantasiosa. Está decorado de forma muy peculiar, lleno de objetos extraños que pueblan las paredes y que en muchos casos no se sabe muy bien qué son. Posee distintos espacios, más bien rincones, todos ellos distintos que permiten que cuando vuelvas otra vez y te sientes en otra mesa te parezca que estás en un sitio nuevo que no conocías de antes. Es perfecto para ir en pareja y más de uno ha llevado allí a su chica en su primera cita. ¿Qué decir de la comida? Aunque por la noche es un lugar de copeteo, por las tardes puedes disfrutar de una gran cantidad de chocolates, infusiones, tés, batidos, zumos, bollos y un largo etcétera que, en muchos casos, impedirá que te decidas por algo en concreto y optes por dejarte aconsejar por sus, muy agradables, camareros.

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Si además de disfrutar de la merienda quieres conocer algo de historia pásate por el Café Gijón (Recoletos, 21) entre la plaza de Cibeles y la de Colón. Si hace buen tiempo no lo dudes y siéntate en la terraza que hay en el bulevar del Paseo de Recoletos pero si tiene que ser dentro no te preocupes porque merece la pena. Está decorado en madera y se nota en el ambiente que allí iban los literatos de principios del XX a debatir sus ideas políticas con otros personajes ilustres. La pega es que el sitio es bastante caro y es muy frecuentado por turistas y señoras mayores; no obstante, no pierdes nada por pasarte.

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Muy cerquita de la Catedral de la Almudena se encuentra Café Delic (Costanilla de San Andrés, 14),  en el castizo barrio de La Latina. Cuando llegas ya te hueles que ese sitio no debe estar tan mal puesto que suele haber cola y está repleto de gente. Cuando consigas hacerte con un sitio no dudes en pedirte cualquier tarta que se te antoje con un cafecito caliente pero ¡Cuidado! Como te despistes corres el riesgo de repetir y repetir y terminar con un empacho histórico. Y es que sus tartas están tan ricas que es mejor que pidáis varias entre unos cuantos y así probéis un poco de todas. 100 % recomendable la tarta de dulce de leche.

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Por supuesto no vamos a olvidarnos de los ricos helados y para disfrutar de ellos a un buen precio te recomendamos la Heladería Palazzo que con ese nombre italiano hace honor a sus fríos manjares. Es una cadena que en Madrid posee 3 o 4 establecimientos pero uno de los más céntricos es el situado en Gran Vía, 32 justo entre la Plaza de Callao y el metro de Gran Vía. Por ser el local tan pequeñito es perfecto para comprar los helados de los sabores que quieras (o granizados naturales) e ir paseando por toda la Gran Vía, sin necesidad de quedarte dentro de la heladería a tomártelo.
Y si te hemos abierto el apetito con estos lugares, no te pierdas la lista de alojamientos baratos en Madrid que hemos hecho para que puedas hacer perfectamente la digestión.

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