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Sin duda alguna uno de los mayores ejemplos de la huella que dejaron los conquistadores romanos en la Península Ibérica fue la ciudad de Mérida que toma su nombre del latín Emérita y que viene a significar algo como “retirado” puesto que aquí se asentaron los soldados veteranos de las guerras cántabras. Pero dejémonos de historia y pasemos a conocer una ciudad llena de tal cantidad de edificios de hace 2000 años que creeremos que hemos viajado en el tiempo.

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Empezaremos nuestra visita por el Teatro Romano, símbolo indiscutible de la ciudad y considerado Patrimonio de la Humanidad. Durante siglos estuvo oculto a la vista de todos, enterrado bajo tierra y sólo emergía la parte más alta de las gradas que se denominó durante años “las siete sillas” y donde se decía que los reyes árabes debatían los designios de la ciudad. Vamos, puro cuento. A principios del siglo pasado comenzaron las excavaciones y la restauración hasta encontrarnos con el actual monumento, tan bien conservado que incluso se celebran allí obras de teatro durante el Festival de Teatro Clásico de Mérida. Es sin duda el primer monumento emeritense que debes visitar.

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Y si bien el Teatro fue frecuentado por la clase más privilegiada de la ciudad, el Anfiteatro era de calado mucho más popular y allí se iba a ver sangre: luchas entre gladiadores, entre gladiadores y animales, etc. Lo que viene siendo una matanza. La estructura es distinta a la del teatro ya que el anfiteatro tiene una forma más elíptica para permitir una mejor visión del sangriento escenario desde todos los ángulos. Y no te preocupes si eres de los que les molesta patearse las ciudades porque estos dos monumentos están uno al lado del otro, como casi todo en esta pequeña ciudad pero de gran legado cultural.

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Vamos a hacer un alto en el camino y dirigirnos a algún lugar donde reponer fuerzas comiendo barato y bien. Y qué mejor lugar que El Retrovisor, c/ Romero Leal, 3, a 800 metros de los monumentos que acabamos de visitar. Es un sitio perfecto para ir a cualquier hora, ya sea a desayunar a comer o a cenar ya que se sirven unas estupendas tapas que se dejan comer a cualquier hora del día. Además, si vas por la noche, podrás disfrutar de actuaciones en directo. El ambiente es perfecto y está decorado de forma moderna aunque combina diversos elementos tradicionales, como la madera, en toda la estructura pero que no hacen sino dotarle de mayor atractivo.

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Otras obras de gran importancia de estos ingenieros son el Puente Romano sobre el río Guadiana, que en su tiempo llegó a considerarse el más largo de la Antigüedad; el Acueducto de los Milagros del que se conserva un tramo y estaba dedicado al suministro de agua de la ciudad; o el Arco de Trajano que daba acceso al Foro Provincial. Todas se conservan más o menos en buenas condiciones y son unos pocos ejemplos de todo lo que podemos encontrarnos en Mérida.

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No obstante, la ciudad cuenta con una herramienta clave para comprender todo su patrimonio romano y hacernos decidir sobre qué visitar: el Museo Nacional de Arte Romano. Aquí podremos contemplar una gran colección de objetos arqueológicos e informarnos más sobre todo lo que acoge la ciudad. También destaca el edificio mismo, diseñado por el prestigioso arquitecto Rafael Moneo.

Así que si optas por visitar esta Mérida imperial no te olvides que aquí disponemos de una amplia oferta de alojamientos a muy buen precio para que no tengas que gastarte muchos sestercios y puedas dedicarlos a otros menesteres.

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