« Una cerveza, pero “de la casa” En verano, aguas mil »

Tórrida y abrasante es la meteorología de la piel de toro, los veranos continentales son así y los ciudadanos andan zafándose de las altas temperaturas durante todo el solsticio a la búsqueda, no siempre fructuosa, de una brisilla que llevarse al rostro. Sabido es que en las horas centrales del día lo mejor es estar a buen recaudo de los rayos del astro rey. El aire acondicionado no siempre está a mano y el abanico, la hidratación constante y la ropa ligera no palia la terquedad de un sol empeñado en protagonizar cada hora del día e incluso de la noche.

El gran sol

Las ciudades son las perpetúas sufridoras del estío: sol y asfalto maquinan una mixtura perversa contra el desarmado viajero. Sevilla, Madrid, Barcelona o Granada aúnan sin par belleza en sus recorridos pero si el sol aprieta la Giralda, la Puerta de Alcalá, La Rambla o los Reales Alcázares se te antojan la antesala del averno. Pues bien, desde aquí os vamos a recomendar algunos lugares donde zafarnos del sol y así conseguir una pequeña tregua para tomar aliento.

Sevilla : Catedral de Santa María de la Sede -  EXPLORE

El caso de Sevilla, siempre agasajándonos con sus máximas anuales, es harto complicado. En las horas centrales del día hay que estar a recaudo de los calores pero al caer el sol, el Parque de María Luisa, la plaza de la Alameda, la Isla de la Cartuja son algunos de los lugares donde la inclemente temperatura baja algunos grados. Por su parte, en Madrid el mejor antídoto es emigrar a los parques y jardines de los que la capital va bien pertrechada: El Retiro, el Capricho, Las Vistillas o la Casa de Campo nos agasajan con 2 o 3 grados menos que los reflejados en la Puerta del Sol.

Vista de La Alhambra, la Catedral y el Sacromonte. Granada

La ciudad condal no se libra de las altas temperaturas que combinadas con la humedad relativa del aire nos hacen que traspiremos como estibadores portuarios. Ahora bien, la Barceloneta, el Tibidabo o Montjuic  son siempre un oasis al acuciante calor barcelonés. Es lo que tiene la combinación de mar y montaña.
Los árabes, que de calor sabían un rato largo, erigieron una de las ciudades mejor acondicionadas del mundo para sofocar los rigores del estío: La Alhambra. Sus fuentes, paseos y jardines refrescan cuerpo y alma a la par y pasear por allí, incluso en las horas centrales del día, mitigan el abrasador calor “granaino”.

Platja de la Barceloneta-stranden i Barcelona

En cualquier caso, y aún a sabiendas de redundar sobre el tema, hay un pack que el viajero de verano no debe pasar por alto en el recorrido por las ciudades: agua en ingentes cantidades, protección solar, gorrito, visera o pañuelo con nudos para la testa y permanecer a buen recaudo en las horas donde “Lorenzo” manda. Nosotros, por nuestra parte, te ofrecemos la más fresca e hidratada selección de hoteles y hostales para este verano.

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