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Playas salvajes de arenas blancas o doradas, aguas de un azul tan profundo que parecen retocadas e incluso simpáticos delfines haciendo piruetas varias. No es necesario ir al Caribe para conocer el paraíso. Nuestra costa cantábrica alberga pequeños tesoros, algunos escondidos, que poco tienen que envidiar a latitudes más exóticas.

Playa de Rodas

La Playa de Rodas, por ejemplo, ofrece un paisaje de ensueño. Está situada en el Parque Natural Illas Cíes, en Pontevedra, concretamente en la mayor de las islas en extensión, de nombre Isla del Norte o Monteagudo. Sus aguas limpias y de color turquesa y su forma recogida, en forma de concha, la convierten en un enclave perfecto para los bañistas. Además, por su difícil acceso –solamente se puede llegar a ella cogiendo un bote en Cangas o Vigo–, nunca se llena. La travesía dura 45 minutos, pero la experiencia bien lo vale.

En la misma provincia, en la localidad de Sanxenxo, está la de Canelas. El contraste de la alfombra verde natural que la rodea contrasta con su arena blanca y fina y la intensidad del azul marino. A pesar de ofrecer un espacio aislado y muy tranquilo, queda a solamente medio kilómetro del centro del pueblo, por lo que resulta especialmente práctica si quieres mimarte con unos mariscos al término de un día playero.

Castro_de_Baroña_002

Walking.

La Playa de Castro de Baroña es también gallega. Se encuentra situada en Porto do Son, no lejos de A Coruña. Su espectacular suelo dorado sirve de palco de lujo para contemplar un panorama mágico, en el que con frecuencia se avistan delfines. Junto a la playa, hay una imponente fortaleza arqueológica, ya que la región estuvo ocupada por los celtas presamarcos. Puedes combinar una escapada cultural con la diversión, y conseguir color espectacular, ya que la playa es rica en yodo, muy beneficioso para broncearse.

En la vecina Asturias están las Playas de Cuevas del Mar. Se trata de un lugar de singular belleza y carácter salvaje. A la altura de la desembocadura del río Nueva en Nueva de Llanes se han formado grutas en las paredes verticales de los acantilados, que son perfectas para los más exploradores. Hay pequeñas calitas, piscinas naturales y una playa de más de 100 metros con arena blanca y aguas supertranquilas.

Playa de  Cuevas del Mar

Playa de covachos  (Cantabria-España)

Y es que la naturaleza del norte es caprichosa. La Playa de Covachos, por ejemplo, tiene un imponente peñón enfrete y, por las mañanas, cuando hay marea baja, se forma un istmo de unos 100 metros y se puede llegar a él caminando desde la playa entre dos cuerpos de agua. El mar es transparente en este idílico punto de Santa Cruz de Bezana, en la provincia de Cantabria. La Playa, de público mayoritariamente naturista, tiene apenas 50 metros de largo y 10 de ancho pero, como es poco conocida, siempre hay sitio.

Karraspio (Lekeitio)

La de Karraspio, en la costa de Mendexa, Vizcaya, mira a la Isla de San Nicolás, que también se puede alcanzar fácilmente con marea baja, aunque nadando. La playa es especialmente cómoda por ser semi-urbana, pero ofrece la tranquilidad de cualquier cala remota. Aunque, si buscas playa y ciudad en una misma postal, pocos lugares pueden competir con San Sebastián y la Playa de La Concha. Destino privilegiado desde hace décadas, ofrece un elegante componente arquitectónico, el aspecto natural que perfila el Monte Igueldo y una gastronomía insuperable, a solamente unos minutos, en el casco antiguo de la ciudad.

San Sebastian / Donostia. Panorámica de la playa de la Concha al anochecer.

Entre olas de calor y otros demonios, aún puedes sacar tu vena exploradora y escaparte a disfrutar de unos días descubriendo nuevas tierras, descansando y, al atardecer, planeando tu próxima aventura en alguno de estos hostales y hoteles económicos de PontevedraA CoruñaAsturiasCantabriaVizcaya y Guipúzcoa.

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Un comentario a “Las Perlas del Cantábrico”

  1. […] La capital cántabra, probablemente una de las ciudades más bellas de la cornisa litoral, ofrece al visitante innumerables atractivos aunque, sin duda, uno de los más poderosos e inefables son sus increíbles playas urbanas de arenas doradas y aguas limpias. Su impecable gastronomía y su señorial estampa añaden y completan a Santander como una de las perlas del Cantábrico. […]

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