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Una nueva estampa culinaria seguida de una peculiar puesta en escena recorre por muchos de los mercados de la capital que, remozados, se han convertido en un flamante escaparate de la gastronomía y el estilo de vida de la ciudad. Prueba de ello son los mercados de San MiguelSan Anton y el mercado de San Fernando.

El mercado de San Miguel situado en la plaza del mismo nombre y aledaño a la plaza Mayor, es el pionero de este nuevo concepto de mercado que reinterpreta la forma de consumo tradicional tan al uso en los decimonónicos mercados de abastos, para trocarse en lugar de ocio y esparcimiento. Productos marca España conviven en un cálido e histórico edificio (el único mercado en hierro que ha subsistido en la capital y considerado Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento) con visitantes de todo el mundo que recalan en este centro de cultura culinaria presente en todas las guías de la ciudad.

El mercado de San Antón situado en el popular barrio de Chueca, es otro de los adalides del slow food capiatlino. Dividido en cuatro plantas y dos de aparcamiento incluye supermercado en planta baja, puestos de alimentación tradicional en planta primera y establecimientos dedicados a restauración en plantas segunda y tercera. Con un ambiente especialmente festivo, el mercado, es una de las referencias fundamentales del barrio. A destacar la terraza al aire libre, que en las noches de buen tiempo aglutina tendencias y gente guapa al ritmo del agradable tintineo de los cubitos de hielo.

Por su parte el mercado de San Fernando, situado en el número 41 de la calle Embajadores en el barrio de Lavapiés está siendo objeto de una importante remodelación Aquí la apuesta se dirige a productos ecológicos, artesanos y de carácter local integrados todos ellos sin menoscabo de la oferta tradicional. El coworking, las tiendas de reciclaje y artesanía se integran sin complejos con la cesta de la compra de toda la vida.

Turístico, elitista o alternativo, el caso es que la oferta de entretenimiento ha tomado los mercados y aunque la pitanza sigue siendo la propuesta principal e inequívoca, otras filosofías se dejan ver y ahondan en lo que en origen fueron los mercados: espacios donde se efectúan cualquier conjunto de transacciones o acuerdos de intercambio de bienes o servicios entre individuos o asociaciones de individuos, sean económicos o no. Otros mercados despuntan con fuerza como el de Antón Martín La Cebada, que serán objeto de otro post. Solo recordaros que si queréis pernoctar en la ciudad os ofrecemos la mejor oferta de hoteles y hostales a precios realmente económicos.

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