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Fiel compañero, el bocata, es el pasaporte gastronómico que acompaña al viajero. Tiene muchos formatos, calidades y rellenos, aunque el básico consta de dos elementos constitutivos primordiales: el pan y una suerte de rellenos que varían en función del área geográfica donde lo degustemos. Hoy recalamos en Barcelona donde el pan con tomate (pa amb tomàquet, pa amb tomata o pa amb oli en los distintos dialectos de la lengua catalana) supone la base tradicional de cualquier bocadillo que se precie. A continuación pasamos a mencionar algunos de los establecimientos necesarios para el repostaje nutricional fundamental para el buen viajero.

El Carrot Café ( Tànger, 22, Poble-nou ) utiliza una variada gama de panes diseñados a medida para sus excelentes bocadillos. A saber: el de atún a plancha con mahonesa de wasabi, o el bocadillo de pan de coca con butifarra negra y alioli no te dejarán indiferente. A tener en cuenta, igualmente, las amplias y bien diseñadas hamburguesas, amén de la carta de más de 40 cervezas de todo el mundo. Deja sitio, porque el pastel de zanahoria es algo más que parte del nombre del establecimiento.

A pocos metros de la plaza de San Jaume está ubicado un clásico no superado: el Can Conesa (Llibreteria, 1), en pleno barrio Gótico. Si vas a mediodía el señuelo será la popular cola que en ocasiones es kilométrica. Merece la pena degustar sus famosos frankfurts, el bocadillo de roquefort o el de cocido y salsa de Marta. Muy apañado de precio y buena calidad. Si lo que buscas es un poco de sofisticación y trasegarte un bocadillo gourmet, tu sitio es el Sagás (plaza del Palau, 13, Born-Ribera). Los hermanos Rovira, homenajean a los paladares más exigentes con recetas como el bocadillo chino con panceta de cerdo o el relleno de carne con verduras procedentes de su granja del Bages. Que sí, que el bocadillo puede ser una delicatessen.

Sandwichez (Capitán Arenas, 3 Sarriá-Sant Gervasi) enarbola las papilas gustativas del comensal con grandes dosis de imaginación. El bocata estrella es el New Yorker: Finísimo pastrami con espinacas, mostaza y cebolla sofrita. La cadena cuenta con otros dos locales en Amigo 63 y en Vía Augusta 117.

Por ultimo, el Santa Burg (Vallespir, 51, Sants Montjuic) donde la hamburguesa se reconcilia con lo saludable. Inmensas creaciones de calidad y lozanas de principio a fin. Destacar la Richard Burguer con cebolla confitada, huevo y foie gras. Solo nos resta recordaros que contamos con la mejor selección de hoteles y hostales a precios realmente económicos. ¡Buen Provecho!

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