Helado español, back to basics

Publicado el 12 Agosto 2012 por Jesus Huarte

De la tradición italiana a las versiones más nuestras, todos los aficionados al dulce sabemos que no hay dos helados iguales. Sabores de siempre, inventos impensables y combinaciones exóticas se multiplican para combatir los calores veraniegos y el imparable avance del yogur helado, que amenaza con conquistar a aquellos consumidores que aún no saben que el recién llegado no es lo mismo ni es igual y ni siquiera se le parece.

Rico Gelatto

La tendencia heladera, que también la hay, es volver atrás y apuntar a ingredientes gourmet, orgánicos y ecológicos. Un buen ejemplo es Rocambolesc (Calle Santa Clara 50), en pleno centro de Girona. Nacida a partir del repostero de El Celler de Can Roca, uno de los más prestigiosos restaurantes de la ciudad, en el que es popular encontrar un carrito con helados paseándose por el comedor, el establecimiento apuesta por los productos de la tierra y los ingredientes de temporada, con sabores tan atractivos como el de manzana de Girona o el de leche de oveja ripollesa, que puedes degustar con un topping de manzana al horno.

Así de impresionantes suena la carta de DellaSera (Calle Portales, 28), a unos pasos de la Catedral de Logroño, en el corazón de la capital riojana. Su creador, Fernando Sáenz Duarte, ha reinventado el concepto de heladería en la ciudad, proponiendo versiones tan originales y exquisitas como el helado de crema de frambuesas maceradas en vinagre balsámico de Haro o el sorbete de melón con moscatel de Calahorra, que se basan en los mejores productos de la región.

Rocambolesc

El interior de la heladería

En Madrid, más concretamente en LavapiésSani Sapori (Calle Lavapiés, 31) ha importado el mejor sabor de Italia a esta vía que concentra buena parte de los exponentes más económicos del circuito culinario bengalí e indio de la capital. El establecimiento es regentado por un italiano que elabora aquí los helados, a base de ingredientes naturales, frutas frescas y azúcar de caña.

Si te gustan los de frutas, no te pierdas el de pera y el de mango y sabores clásicos como el de chocolate, uno de los más cremosos que hayas probado nunca y solamente comparable al de txokolate, de Oiartzun (Calle Igentea, 2), una pastelería de San Sebastián, de toda la vida, que mantiene las recetas que le han convertido en un clásico al final del Paseo de La Concha y el destino perfecto para terminar un día de playa con un placer azucarado.

Hojaldre nata y fresitas

Pastelería Oiartzun, San Sebastián

Otra institución costera es Verdú (Calle de San Mateo, 5), en Alicante. Igual que Oiartzun es pastelería y heladería y, a la producción artesanal, le añade la posibilidad de degustar los helados en tortas semifrías tranquilamente sentado en el salón.

Si buscas un escenario más alternativo, puedes acudir a HelArte (Avenida de Alemania, 5), en Sevilla. El establecimiento combina los helados de Jesús Gómez con el diseño espectacular de Javier Ceballos. Además de heladería, es café, galería de arte, boutique y tienda de muebles.

Gelat del Rocambolesc de Girona

Para los más saludables, no hay mejor opción que Bodevici Bioconcept (Calle Torrijos, 21) en el Barrio de Gracia, en Barcelona. Helados artesanos, sorbetes, horchata fresca, yogur de cabra y de vaca bio y batidos se elaboran con ingredientes 100% ecológicos y certificados, sin conservantes, aditivos o colorantes. Su interesante filosofía ha conseguido concentrar sabores exquisitos y alimentos sanos en un local minimalista y lleno de encanto.

Puedes pedir una bola de cada o aprovechar los precios tan económicos de hoteles y hostales en BarcelonaMadridLogroñoSan SebastiánAlicanteSevilla y Girona para que el turismo gastronómico alargue un poco las vacaciones.

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Gran Canaria, al natural

Publicado el 04 Marzo 2012 por Jesus Huarte

Con todo un microuniverso en su interior de apenas 50 kilómetros de diámetro, Gran Canaria guarda en sí la más completa variedad paisajística de la Macaronesia. Frondosos pinares, interminables dunas y escarpados precipicios esconden un sinfín de especies vegetales y animales endémicas, esperando ser descubiertas y observadas. Y es que, si bien las playas concentran la inmensa mayoría del turismo, el interior de la isla ofrece una asombroso paraíso. No en vano la UNESCO declaró hace poco más de un lustro Reserva Mundial de la Biosfera a casi la mitad de su extensión. Origen volcánico, vientos alisios y corrientes oceánicas son los responsables de que, muy cerca de Las Palmas, la geografía insular esté sembrada de preciosos parques naturales.

Tamadaba 2

Paraísos como el Parque Natural de Tamadaba, en Artenara, son perfectos para el avistamiento de aves. En los riscos y cardonales de Guayedra anidan especies endémicas únicas, igual que en el Parque Natural de Pilancones, en San Bartolomé de Tirajana, que está incluido en la red de áreas de especial protección de especies avícolas de la Unión Europea. Uno de los más llamativos pájaros de la zona es el pintón azul, que se alimenta de semillas de los pinos de los barrancos de Mulato y Mogán, en la Reserva Natural Integral de Inagua, en la Aldea de San Nicolás de Tejeda. Mucho más al sur, la Reserva Natural Especial de Las Dunas de Maspalomas, en la localidad homónima, es también refugio de especies tropicales, sobre todo alrededor de la Charca de Maspalomas, donde hay además numerosos insectos provenientes del continente africano.

Pinzón azul pose

Aves protegidas y especialmente plantas endémicas como el rosalillo se pueden observar en torno a la caldera de la cuenca de Tejada y el Roque Nubio, en el Parque Rural de Nubio, entre Artenara, Mogán, Tejeda, Valleseco y Vega de San Mateo. Muy cerca, la Reserva Natural Integral del Barranco Oscuro, en Moya, tiene catalogadas hasta 40 especies propias de Gran Canaria y compone prácticamente un jardín botánico natural. Al igual que la Reserva Natural de Los Tilos de Moya, es parte del Parque Rural de Doramas, que ofrece más de 3.500 hectáreas de extensión a los amantes de las caminatas. En la Reserva Natural Especial del Brezal, en Santa María de Guía, se dan además exploraciones científicas. Entre las plantas típicas destacan el bicácaro, una preciosa campanilla trepadora roja, y la esparraguera.

A pie de bosque

Si quieres combinar el estudio de la fauna y la flora con una visita a las ruinas arqueológicas pre-hispánicas de Minas de Hogarzales, tu destino será la Reserva Natural Especial de Güigüi. Entre aves típicas y una exuberante vegetación, se pueden explorar hasta una treintena de galerías que se usaban para extraer obsidiana de las entrañas de la isla, además de plataformas circulares con marcas que apuntan al Teide, en las que se celebraban ritos religiosos. También en el Parque Natural Especial de Los Marteles, en el interior, hay huellas del pasado, en este caso formaciones geológicas como la Caldera de los Marteles y el Roque Blanco.

Dunas de Maspalomas - Gran Canaria

No obstante, si visitas Las Palmas y no tienes muchos días, en el Jardin Botáncio Viera y Clavijo (Carretera del Centro, km 7), a solamente unos minutos del corazón urbano, también puedes aprender sobre la región a través de visitas guiadas en las que conocerás más de medio millar de variedades endémicas, junto a árboles, plantas y flores procedentes de todo el mundo. De vuelta al centro, puedes completar el espectáculo recorriendo el Parque Castillo de La Luz (Calle Juan Rejón, s/n), en el histórico barrio de La Isleta. Además de la espléndida fortificación de finales del siglo XV, el enclave cuenta con sus propias colecciones de plantas y árboles endémicos en los jardines, así como una romántica rosaleda.

plants in the botanic garden, Gran Canaria

Además, para terminar un día en contacto pleno con la naturaleza, puedes disfrutar de propuestas gastronómicas ecológicas a muy buenos precios en la ciudad. Hay opciones para todos los gustos y cocinas tan variadas como la italiana, la libanesa, la local y la de autor. La Pasta Real (Calle Secretario Padilla, 26), por ejemplo, ofrece alimentación macrobiótica e ingredientes orgánicos aplicados a la tradición culinaria ítala. Txiki (Calle Diderot, 15) solamente emplea productos certificados por el Consejo Regulador de Agricultura Ecológica (CRAE). Hipócrates (Calle Colón, 4) versiona la cultura culinaria local con ricas especialidades como los quiches de brécol, la ensalada de aguacate, el hojaldre de setas y los batidos naturales de frutas tropicales. Y Los Cedros ofrece platos vegetarianos con ingredientes ecológicos a partir de la gastronomía libanesa. Ha sido un día intenso. Por eso, te proponemos hoteles y hostales asequibles en el centro de la ciudad. Descansa, porque aún queda mucha isla.

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