Un recorrido por cuatro casas-museo de escritores y más…

Publicado el 19 Agosto 2012 por Mamen Fernández

Decía el escritor brasileño Paulo Coelho que “la mejor universidad es el viajar” y una genial idea es hacerlo de la mano de los literatos que han plagado la historia de las letras tanto en España como en países vecinos. Y para muestra un botón… hoy recorreremos las casas, convertidas en la actualidad en museos, que los han visto teclear sus obras más universales, y que por supuesto, les han servido de morada a lo largo de sus prolíficas vidas.

Libro Viejo

Arrancamos nuestro viaje en la bella Granada. Una ciudad que si a algo está vinculada es a la vida y obra de uno de los escritores más conocidos en el panorama nacional e internacional. Hablamos de Federico García Lorca. Caminando por el parque que lleva su mismo nombre nos encontramos la Huerta de San Vicente, vivienda del escritor antes denominada ‘De los mundos’. Fue un regalo que Lorca hizo a su familia allá por el año 1925 y que se convirtió en la residencia de verano de la familia Lorca. Es un paraje espectacular, compuesto por dos viviendas anexas: la principal y una más modesta para los guardeses, rodeadas de árboles frutales, acequias y veredas. Un entorno singular hoy convertido en casa-museo, decorado con los propios muebles y objetos que usó el escritor en vida, y destacando el piano, un dibujo que le regaló el pintor Salvador Dalí durante su estancia en la Residencia de Estudiantes en Madrid y el escritorio sobre el que se crearon obras como ‘Así que pasen cinco años’, ‘Bodas de Sangre’, ‘Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías, ‘La casa de Bernarda Alba’, ‘Romancero gitano’ o ‘El diván del Tamarit’.

Huerta de San Vicente

Y de Granada seguimos rumbo a Salamanca, hacia la casa de Miguel de Unamuno. Una vivienda emplazada en una casona del siglo XIX que sirvió de morada al escritor durante su época de rector en la Universidad de la ciudad, es decir, entre los años 1900 y 1914. Se trata de un edificio de dos plantas y de claro estilo barroco que alberga en su planta baja un gran salón y espacio para despachos entre otras habitaciones. Fue declarada casa-museo en los años 50 y los visitantes pueden contemplar el mobiliario y objetos personales del autor y su familia, sobresaliendo su biblioteca y el archivo personal de Unamuno. Y todo destinado a perpetuar la memoria del escritor, para que el paso de los años no lo borre del recuerdo.

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La ruta literaria continúa en Alcalá de Henares, uno de los destinos turísticos por excelencia en España que vio nacer al más grande de las letras, Miguel de Cervantes Saavedra. En esta localidad madrileña se encuentra la casa-museo del escritor más internacional, del padre de ‘El Quijote’. Allí nació y pasó sus primeros años Cervantes, en el seno de una familia acomodada de los siglos XVI y XVII. Nos recibe en la visita un espectacular jardín que da paso al epicentro de la vivienda, un patio columnado al modo de antiguo patio de comedias bordeado de habitáculos que hacen al visitante percibir la presencia de sus moradores en su vida cotidiana. En su interior además el viajero puede contemplar buena parte de diversas ediciones de su obra maestra o bien caminar entre los libros de su biblioteca, sin olvidarse de una instalación escenográfica de títeres que recrea el famoso ‘Retablo de Maese Pedro’ (capítulo XXV del ‘Quijote II’).

Alcala de Henares Casa de Cervantes

Finalizamos nuestro peculiar viaje en la isla de Lanzarote, dentro de una “casa hecha de libros” como el escritor portugués José Saramago decidió denominarla. En el municipio de Tías se localiza la casa en la que el letrado vivió sus últimos 18 años y en la que Saramago se sintió realizado, llenando así su momentos de descanso y de paz en tierras españolas. Visitar el salón, el estudio del escritor que aún conserva su ordenador, sus obras de arte, sus retratos de famosos escritores, el dormitorio donde falleció Saramago y la biblioteca donde escribió sus dos últimos libros, ‘El viaje del elefante’ y ‘Caín’, es la oportunidad que le brinda Lanzarote.

José Saramago

No obstante, y a pesar de haberles contado sólo una pequeña muestra de la vida de nuestros escritores, cabe resaltar que a lo largo de la geografía nacional se pueden visitar más de cincuenta casas-museo, tales como la de Rosalía de Castro en PadrónLope de Vega en MadridEmilia Pardo Bazán en La Coruña o Rafael Alberti en el Puerto de Santa María entre otras. Así que no lo dude, coja su cámara de fotos e inmortalice el momento. Y para que el viaje por cualquiera de estas ciudades salga a pedir de boca, recuerde que en Infohostal tenemos para usted la mejor oferta de hostales y hoteles a unos precios totalmente irresistibles.

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Madrid, con todas Las Letras (II)

Publicado el 23 Diciembre 2011 por Jesus Huarte

Desde la Iglesia de San Sebastián, pasando el Palacio de Teca, antes Fonda de San Sebastián y escenario de largas tertulias del Romanticismo entre personalidades como Jovellanos y Cadalso, y la Plaza del Ángel llegamos a la de Jacinto Benavente, que rinde tributo al Premio Nobel de 1922. A unos metros, daría comienzo la historia de la dramaturgia en los escenarios madrileños en el primer corral de comedias de Madrid, el Corral de la Cruz, inaugurado en 1579 en la intersección de las calles Cruz y Espoz y Mina. Una placa recuerda el punto en el que este corral de la Hermandad de la Soledad llegaría a convertirse en Teatro de la Cruz y a estrenar grandes obras como El sí de las niñas, de Leandro Fernández de Moratín, o el Don Juan Tenorio, de José Zorrilla.

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Por varios siglos, la prominencia del Corral de la Cruz sólo fue superada por la del Corral del Príncipe, abierto en 1583 por la Cofradía de la Pasión y de la Soledad. De mayor tamaño y condiciones tan lujosas como un suelo empedrado y un vestuario para los actores, este hito del Siglo de Oro de la literatura española dio lugar en 1849 al Teatro Español (Calle del Príncipe, 25) único teatro que ocupa el espacio de un corral de comedias en la ciudad. Junto al teatro, el Café del Príncipe fue escenario desde 1829 de las más importantes tertulias literarias de la época, inmortalizadas por el mismísimo Azorín con la descripción: “el solar del romanticismo castellano” y llamadas por los propios escritores asiduos, entre ellos Ventura de la Vega que tiene su calle a dos manzanas, tertulias de “El Parnasillo”. Hoy, el Parnasillo del Príncipe (Calle del Príncipe, 22) mantiene la estética del XIX, pero es un pub irlandés. Frente a la entrada del teatro, en la Plaza de Santa Ana, podemos ver ahora el Monumento a Federico García Lorca, esculpido por Julio García Fernández en 1986.

Teatro de la Comedia. Calle Príncipe. Madrid

Aunque posterior al Teatro Español, en la misma calle se encuentra otro clásico, el Teatro de la Comedia (Calle del Príncipe, 14), inaugurado en 1875 por Alfonso XII. A pesar de haber sido parte de la dramaturgia española y estar en buen estado, hoy se encuentra abandonado, igual que su café, El Gato Negro. Siguiendo hacia la Carrera de San Jerónimo, en la esquina con la Calle Victoria, La Fontana de Oro (Calle Victoria, 1) ha recuperado su nombre. Hoy también pub irlandés, este café mítico de las tertulias del romanticismo fue tan crucial en la literatura que dio nombre a la primera novela de Benito Pérez Galdós. El autor y sus personajes se contaban entre sus más frecuentes visitantes.

Callejón del Gato del Esperpento de Valle-Inclán. Calle Álvarez Gato. Madrid

Otro lugar del barrio que inspiró las páginas de un clásico es el Callejón de Álvarez Gato, dedicado a un poeta del siglo XVI. En él, Ramón María del Valle-Inclán imaginó el esperpento, al sumar al ambiente de la bohemia la imagen de los transeúntes reflejados en los espejos cóncavos de un café. Valle-Inclán vivió muy cerca, en la Calle de Santa Catalina, 10, prácticamente junto a la que fue sede del Ateneo de Madrid (Calle Prado, 21) desde 1884, que llegaría a presidir en 1932. Junto a él eran asiduos de las tertulias literarias de esta institución creada en 1835 por personalidades como el Duque de Rivas y Mesoneros Romanos, grandes escritores de la talla de Miguel de Unamuno y Manuel Azaña. Entre grandiosos edificios y calles irregulares del barrio, algunos de los más geniales pensadores se han asomado a la historia. A veces para describirla, a veces para crearla, a veces para criticarla y, a veces, para simplemente sobrevivir. “Deformemos la expresión en el mismo espejo que nos deforma las caras y toda la vida de España”, Max Estrella en Luces de Bohemia (Ramón María del Valle-Inclán, 1920). Si quieres releer el Barrio de las Letras desde una nueva perspectiva, te ofrecemos hoteles y hostales económicos en el centro de Madrid.

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