Extravagantes figuras en la Ciudad Encantada de Cuenca

Publicado el 24 Octubre 2012 por Noelia Iñesta

A tan sólo 36 kilómetros de la ciudad castellano manchega de Cuenca encontramos, muy cerca de Valdecabras, un precioso pareja natural, la Ciudad Encantada. Su nombre no es casual ya que en este parque encontramos una zona verde repleta de rocas que, con el paso del tiempo y gracias a la acción del viento y el agua, han adquirido curiosas formas: toboganes, caras de personas, animales… Debido a la majestuosidad de estas piedras, este parque fue declarado Sitio Natural de Interés Nacional en el verano de 1929.

Ciudad Encantada

Barcos, perros, focas, un tobogán o los amantes de Teruel son parte de las esculturas naturales que encontramos en nuestro paseo por la Ciudad Encantada. Este paraje está formado por un recorrido de tan sólo 3 kilómetros, un camino que muy fácil de transitar. Así, se ha convertido en una actividad que puede realizar cualquiera, una excursión familiar que pueden disfrutar desde nietos hasta abuelos por la accesibilidad de sus caminos.

Ciudad Encantada

Mientras paseamos por el laberinto que forman sus caminos podemos imaginar que nos transportamos a un mundo lleno de fantasía en el que habitan ogros y duendes verdes. Un paisaje digno de película. Es el ‘Tormo Alto’ la escultura más afamada de todo este parque. Una roca de 20 metros de altura que reta a la ley de gravedad puesto que su base es mucho más estrecha que la cúspide, una figura pulida por el viento y el agua que ha dado lugar a una T gigantesca.

Tormo alto (Ciudad Encantada de Cuenca)

Pero no es la única imagen que nos sorprende, ya que siguiendo nuestro recorrido llegamos a una Cara de hombre. Una gran piedra que gracias a la erosión ha alcanzado el perfil de un ser humano, con sus ojos, su nariz y su boca. Si queremos hacer un alto en el camino y tomar un tentempié podemos hacerlo en el restaurante Ciudad Encantada, un comedor que se encuentra en plena serranía de Cuenca, en las inmediaciones de este parque natural.

Cuenca Ciudad Encantada

Si desea conocer estas bellezas naturales, desde Infohostal ponemos a su disposición una gran variedad de hoteles a precios muy económicos en las zonas más cercanas a la Ciudad Encantada con el fin de que su estancia sea lo más agradable posible.

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Gran Canaria, al natural

Publicado el 04 Marzo 2012 por Jesus Huarte

Con todo un microuniverso en su interior de apenas 50 kilómetros de diámetro, Gran Canaria guarda en sí la más completa variedad paisajística de la Macaronesia. Frondosos pinares, interminables dunas y escarpados precipicios esconden un sinfín de especies vegetales y animales endémicas, esperando ser descubiertas y observadas. Y es que, si bien las playas concentran la inmensa mayoría del turismo, el interior de la isla ofrece una asombroso paraíso. No en vano la UNESCO declaró hace poco más de un lustro Reserva Mundial de la Biosfera a casi la mitad de su extensión. Origen volcánico, vientos alisios y corrientes oceánicas son los responsables de que, muy cerca de Las Palmas, la geografía insular esté sembrada de preciosos parques naturales.

Tamadaba 2

Paraísos como el Parque Natural de Tamadaba, en Artenara, son perfectos para el avistamiento de aves. En los riscos y cardonales de Guayedra anidan especies endémicas únicas, igual que en el Parque Natural de Pilancones, en San Bartolomé de Tirajana, que está incluido en la red de áreas de especial protección de especies avícolas de la Unión Europea. Uno de los más llamativos pájaros de la zona es el pintón azul, que se alimenta de semillas de los pinos de los barrancos de Mulato y Mogán, en la Reserva Natural Integral de Inagua, en la Aldea de San Nicolás de Tejeda. Mucho más al sur, la Reserva Natural Especial de Las Dunas de Maspalomas, en la localidad homónima, es también refugio de especies tropicales, sobre todo alrededor de la Charca de Maspalomas, donde hay además numerosos insectos provenientes del continente africano.

Pinzón azul pose

Aves protegidas y especialmente plantas endémicas como el rosalillo se pueden observar en torno a la caldera de la cuenca de Tejada y el Roque Nubio, en el Parque Rural de Nubio, entre Artenara, Mogán, Tejeda, Valleseco y Vega de San Mateo. Muy cerca, la Reserva Natural Integral del Barranco Oscuro, en Moya, tiene catalogadas hasta 40 especies propias de Gran Canaria y compone prácticamente un jardín botánico natural. Al igual que la Reserva Natural de Los Tilos de Moya, es parte del Parque Rural de Doramas, que ofrece más de 3.500 hectáreas de extensión a los amantes de las caminatas. En la Reserva Natural Especial del Brezal, en Santa María de Guía, se dan además exploraciones científicas. Entre las plantas típicas destacan el bicácaro, una preciosa campanilla trepadora roja, y la esparraguera.

A pie de bosque

Si quieres combinar el estudio de la fauna y la flora con una visita a las ruinas arqueológicas pre-hispánicas de Minas de Hogarzales, tu destino será la Reserva Natural Especial de Güigüi. Entre aves típicas y una exuberante vegetación, se pueden explorar hasta una treintena de galerías que se usaban para extraer obsidiana de las entrañas de la isla, además de plataformas circulares con marcas que apuntan al Teide, en las que se celebraban ritos religiosos. También en el Parque Natural Especial de Los Marteles, en el interior, hay huellas del pasado, en este caso formaciones geológicas como la Caldera de los Marteles y el Roque Blanco.

Dunas de Maspalomas - Gran Canaria

No obstante, si visitas Las Palmas y no tienes muchos días, en el Jardin Botáncio Viera y Clavijo (Carretera del Centro, km 7), a solamente unos minutos del corazón urbano, también puedes aprender sobre la región a través de visitas guiadas en las que conocerás más de medio millar de variedades endémicas, junto a árboles, plantas y flores procedentes de todo el mundo. De vuelta al centro, puedes completar el espectáculo recorriendo el Parque Castillo de La Luz (Calle Juan Rejón, s/n), en el histórico barrio de La Isleta. Además de la espléndida fortificación de finales del siglo XV, el enclave cuenta con sus propias colecciones de plantas y árboles endémicos en los jardines, así como una romántica rosaleda.

plants in the botanic garden, Gran Canaria

Además, para terminar un día en contacto pleno con la naturaleza, puedes disfrutar de propuestas gastronómicas ecológicas a muy buenos precios en la ciudad. Hay opciones para todos los gustos y cocinas tan variadas como la italiana, la libanesa, la local y la de autor. La Pasta Real (Calle Secretario Padilla, 26), por ejemplo, ofrece alimentación macrobiótica e ingredientes orgánicos aplicados a la tradición culinaria ítala. Txiki (Calle Diderot, 15) solamente emplea productos certificados por el Consejo Regulador de Agricultura Ecológica (CRAE). Hipócrates (Calle Colón, 4) versiona la cultura culinaria local con ricas especialidades como los quiches de brécol, la ensalada de aguacate, el hojaldre de setas y los batidos naturales de frutas tropicales. Y Los Cedros ofrece platos vegetarianos con ingredientes ecológicos a partir de la gastronomía libanesa. Ha sido un día intenso. Por eso, te proponemos hoteles y hostales asequibles en el centro de la ciudad. Descansa, porque aún queda mucha isla.

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