Un día en el Museo Guggenheim de Bilbao

Publicado el 28 Marzo 2014 por Elias Zapata

Un espectacular edificio alberga al Museo Guggenheim, hito y vanguardia de la arquitectura del siglo XX, diseñado por el arquitecto canadiense Frank O. Gehry e inaugurado el 18 de octubre de 1997 por el rey Juan Carlos I. Esta circunstancia sumada al desmantelamiento de buena parte de la industria pesada y de los Altos Hornos de Vizcaya propició un cambio radical para la ciudad de Bilbao y su Ría.

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Titanio, (cerca de 33.000 finísimas planchas) piedra caliza y vidrio son los componentes esenciales de esta singular obra que cuenta con 24.000 m2 de superficie, de los que 11.000 están destinados a espacio expositivo. Dedicado al arte contemporáneo, el museo que se nutre fundamentalmente de exposiciones temporales, intentando conservar e investigar el arte moderno y mostrarlo en el contexto de la Historia del Arte desde diversos puntos de vista.

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El exterior del Museo, cuyo perímetro puede recorrerse íntegramente, presenta diferentes configuraciones desde las distintas perspectivas y sirve también para la exhibición artística, albergando piezas de creadores como Louise Bourgeois, Eduardo Chillida, Yves Klein, Jeff Koons o Fujiko Nakaya. El Museo cuenta con una sala de orientación al visitante llamada Zero Espazioa, un Auditorio de 300 butacas, una Tienda-Librería, cafetería, un restaurante tipo Bistró y un restaurante gastronómico con una estrella Michelin.

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Después de la visita a este gran icono de la ciudad, aconsejable es continuar con la oferta museística que Bilbao ofrece: el Museo de Bellas Artes, el Museo Marítimo, el Museo Etnográfico o el Museo Taurino. Y si de lo que se trata es de tomar un refrigerio a base de los inigualables “pintxos”, aconsejable es una visita por el Casco Viejo (conocido popularmente por Las Siete Calles) donde encontrarás una amplia oferta culinaria de una de las cocinas más afamadas del mundo. Por nuestra parte solo recordarte que contamos con la mejor y más amplia oferta de hoteles y hostales a precios realmente económicos.

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Numerología donostiarra

Publicado el 25 Agosto 2012 por Jesus Huarte

Son cientos los motivos que hacen de San Sebastián una ciudad diez, entre ellos sus tres playas urbanas, una con su pequeña isla enfrente, su espectacular paisaje 4×4 o una imponente arquitectura, con parte incluso decimonónica. Sin embargo, cuando se trata de lo culinario, los sumandos más que añadir, multiplican. La Calle Fermín Calbetón da fe de ello y es prueba irrefutable de que, según la numerología de andar por casa, a la hora de despedirse con la última, no hay dos sin tres en las noches de Donosti.

Publicidad. La calle Fermín Calbetón en San Sebastián es un amontonamiento de bares y carteles

Por el 4, Goiz Argi e Izkiña auguran llenar el estómago para cargar energías que duren toda la noche. Un vino siempre ayuda a pasar, del primero, unas imprescindibles brochetas de gambas, uno de los pinchos clásicos del casco antiguo desde hace años, y del segundo unos pimientos rellenos de rabo de buey o un trozo de pastel de pescado con mayonesa y gambas. Juntos, 4 y 4 suman 8, donde caen el Mendaur y su propuesta low-cost para los sábados, con 2×1 en las cervezas.

Brotxeta Gambas

En el 12, Borda Berri mantiene la tracdición con vino tinto incluso en la carrillera de ternera. Y, a tres pasos, el Munto ocupa el 17, con sus croquetas de mar y sus pimientos de cangrejo, que recomienda regar con una generosa copa de txacoli. A apenas tres pasos está el Eibartarra, en el 24, que amén de su exquisita gastronomía sirve refrescante sidra by the bottle. Dale a esta bebida perfecta para disfrutar con amigos y pasa la prueba de fuego demostrando que tienes buen equilibrio y sabes cuántos dedos hay aquí. Si prefieres cerveza y rock, Loretxu está en el 26. The Cure, Los Ramones y U2 guiarán tus pasos entre una multitud de fieles a los clásicos.

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A pesar de la cercanía, solamente dos metros, Federiko es otro rollo muy distinto. Más minimalista y con un ambiente más surfero y bohemio, ofrece excelentes vinos, cervezas, combinados y cócteles, justo enfrente del Uraitz. Los lugareños han perdido la cuenta de cuándo abrió este emblemático lugar en el 28, pero el local es definitivamente uno de los más populares de la Fermín Calbetón y nido de los nocturnos más modernos de la vía.

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En los treintas, Tas Tas recuerda a las viejas tabernas en el 36 y, aunque hasta las 12 convoca a un público mayor de los cuarenta, a medida que avanza la noche parece rejuvenecer a sus devotos, que se cuentan por docenas. Al lado, el Txukun tiene el mismo horario pero en el 37 y un ritmo frenético de jueves a sábados. Si buscas una copa tranquila, ha de ser a primera hora. Y si quieres repostar antes de desandar tus pasos, el 38 será tu número de la suerte. Puedes entrar a Casa Bartolo Etxea y degustar su pulpo a la gallega.

pintxos

Si no te dan las cuentas, reserva un par de noches en uno de estos hoteles y hostales económicos en la ciudad y verás qué bien se te da hacer números.

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Ruta low-cost por las mejores tapas salmantinas

Publicado el 29 Abril 2012 por Jesus Huarte

Si un ámbito de Salamanca compite en fama con su carácter de capital cultural, ése es el ambiente gastronómico y nocturno. Universidad y diversión están irremediablemente unidas, por lo que la ciudad ofrece cientos de opciones a quienes quieran desconectar de los compañeros o reconectar con los amigos. El casco antiguo se repuebla de amantes del buen comer concentrados por tradición en la Calle Van Dyck y sus alrededores, muy cerca de la Plaza de Toros “La Glorieta”. Ni siquiera hay que salirse de esta vía para degustar desde especialidades castellanas a cocina de autor: vinos, cervezas, pinchos y tapas en cuatro paradas, todo por 10 euros.

Esperando en la barra

No hay mejor principio que los clásicos. Por eso, el Café de Chinitas (Calle Van Dyck, 12) es el lugar ideal para arrancar el recorrido por la cocina local. Pinchos, bocadillos y tapas componen la propuesta de este emblemático lugar con un rasgo en común: el sabor casero. Convertido en uno de los puntos de más ambiente los fines de semana durante el día y toda la semana por las noches, el establecimiento es una apuesta segura. Nuestra recomendación es la tapa de callos a la salmantina: con caña, por 2 euros. También tradicional, el mesón El Minutejo (Calle Van Dyck, 50) ofrece todo el ambiente de una antigua taberna, con adornos típicos. Además de contar con un amplio y luminoso salón, sirve ricas tapas en la barra. De hecho, el mejor ambiente se forma en este espacio los fines de semana desde la hora del vermouth hasta bien entrada la noche. Aunque ofrece una carta completísima de especialidades castellano leonesas con deliciosas carnes y guisos, si quieres continuar el paseo gastronómico, nuestra recomendación es el montadito de lomo, jamón y queso: con caña por 2,20 euros.

caña y minutejo

Disfrutar de la cocina regional sin probar uno de los platos estrella de la cultura gastronómica salmantina, el cochinillo al horno, es fallar en el intento. Y esta popular arteria urbana cuenta con uno de los mejores exponentes de su preparación. Don Cochinillo Asado (Calle Van Dyck, 55-57) es uno de los restaurantes más populares de la ciudad. Sazón casero, ingredientes de primera y un horno de leña son las claves de su éxito. Puedes probar quesos, embutidos, ricas carnes a la brasa y tapas como el lomo en salsa de boletus, pero te proponemos el manjar que da nombre al establecimiento, una tapa de cochinillo asado: con caña por 2 euros.

Cochinillo asado

Mención aparte merece la última estación de esta ruta. El restaurante Teveré (Calle Van Dyck, 38) ha conseguido revolucionar el circuito gastronómico de Salamanca, gracias a su innovación y originalidad, pero fiel a la identidad de la región. Su carta permite explorar deliciosas propuestas de cocina creativa de autor, a precios muy asequibles. Nuestra recomendación es la tapa de foie a la sal con kikos, a 3 euros y 1,80 por la caña. La filosofía de Teveré apuesta por dar a conocer lo mejor de la tierra. Por eso, participa en interesantes eventos gastronómicos como el Salatapas, junto a una quincena de establecimientos, por el que hasta finales de mayo los visitantes pueden probar una tapa nueva todos los miércoles y jueves, con un vino de la cercana Sierra de Francia, por 3,90 euros. Si te quedas hasta entonces, mantén tu presupuesto con estos hoteles y hostales económicos y bien situados.

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Comerse Santander, por 10 razones

Publicado el 07 Abril 2012 por Jesus Huarte

Una estratégica situación en la cornisa cantábrica y una tradición culinaria asimilada como parte imprescindible de la cultura local hacen de Santander un destino gastronómico irrepetible en esencia, pero adictivo en frecuencia. Desde el Barrio Pesquero hasta El Sardinero y El Corbán, se puede recorrer toda suerte de estandartes de la cocina más clásica con pescados autóctonos como salmonetes, lubinas, sardinas y bocartes y exponentes de una nueva vanguardia que sigue estrenando recetas de autor. 

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Por su sabor, su ambiente o su originalidad, aquí van 10 razonas para no perderte un tour culinario, si visitas la ciudad:

1. Las anchoas de Santoña en salazón del restaurante La Bombi (Calle Casimiro Sáinz, 15). Esta antigua bodega especializada en mariscos y pescados mantiene un proceso de elaboración totalmente artesanal que lo ha convertido en un referente del centro. Las sardinas se cortan en filetes y se conservan en aceite de oliva virgen y sal durante seis meses hasta conseguir una textura y un sabor exquisitos.

2. El canelón de calabacín relleno de quesos de Cantabria y pesto de Arrabal 11 (Calle Arrabal, 11). Esta propuesta de una de las cocinas más creativas de la ciudad se ha colocado entre los pinchos estrella del barrio de Puertochico, ideal para explorar productos locales en pequeños bocados y tapas.

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3. El revuelto de erizos del Mesón Gele (Calle Eduardo Benot 4). Uno de los mariscos más populares de la arraigada tradición culinaria de la region ha encontrado el protagonismo entre los ricos manjares de este establecimiento, envuelto en cálidos ladrillos rojos.

4. El piano en vivo de La Conveniente (Calle de Gómez Oreña, 9). Su atmósfera de romanticismo e intimidad es única. En esta antigua bodega, de vigas de madera, grandes toneles y cientos de botellas de vino, parece haberse detenido el tiempo para que los visitantes puedan saborear deliciosas raciones de embutidos y quesos locales, mientras disfrutan de la música.

5. El bonito a la brasa del Asador El Pozo (Calle Inés Diego del Noval, 60). Entre los mejores pescados de las costas cantábricas destaca esta especie, que alcanza su máximo sabor en la denominación de Laredo. Las carnes de El Pozo son extraordinarias, pero no puedes pasar por Santander sin probar su bonito.

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6. El revuelto de centollo con pisto del restaurante Machinero (Calle Inés Diego del Noval, 60), en el Barrio Pesquero. Son muchas las delicias que ha firmado el chef Fernando Pérez en los mejores restaurantes de la región y en este, el suyo, que abrió junto a su esposa en 1992. Querrás probarlos todos: juntos, separados y también revueltos.

7. Los vinos de la Bodega La Cigaleña (calle de Daoíz y Velarde 19). Fundada en 1949 y regentada hoy por dos nietos del fundador, expertos sumillers, La Cigaleña cuenta con 30.000 botellas de 1.400 marcas y ha sido reconocida como la octava mejor bodega de España. Puedes acompañar tus vinos con unas croquetas y unos pinchos de morcilla.

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8. Los bocartes fritos de Cañadío (Calle Gómez Oreña, 15). Solos o sobre tomate y aros de cebolla en tempura, estos ricos pescaditos de la costa cántabra son una de las especialidades de este precioso local que lleva más de tres décadas reinventando la tradición y la historia y que acumula dos premios “Sol” de Repsol.

9. La tortilla creativa de Días Desur (Calle Hernán Cortés, 47). Premio del primer Concurso de Tortillas de la ciudad, esta renovada receta de siete texturas, cuatro crujientes y tres melosas, se sirve en una copa de martini y es absolutamente sorprendente.

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10.El foie flambeado con miel y cognac de Luzmela (Calle Hernán Cortés, 8). En un edificio centenario, este clásico famoso por sus desayunos fue renovado en 2003 y, aunque aún conserva el sabor histórico de su primera etapa, se ha reinventado con exquisitos pinchos creativos.

Seguramente encontrarás muchas más razones para explorar los sabores cántabros en las calles de Santander. Por eso, te proponemos hoteles y hostales económicos en la ciudad. ¡Buen provecho!

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Tortilla Española

Publicado el 08 Marzo 2012 por Elias Zapata

Muchas son las tortillas españolas que abundan en las geografías del mismo nombre. Tantas como regiones, provincias, autonomías y, en resumidas cuentas, fogones patrios. Hay quien dice que no hay tortilla igual a otra y que tan racial plato abre fronteras y bocas allá donde vaya como la mejor carta de presentación; ni toros, ni flamenco, ni mundial de futbol, una buena tortilla española es un pasaporte con visados para todo el mundo conocido. Las hay deconstruidas, precocinadas e incluso cuadradas, aunque los cánones regidos por lo consuetudinario, obligan a la redondez en las formas, patata (si es nueva o gallega mejor que mejor), cebolla, rotundos huevos de corral y aceite de oliva sin demasiada graduación.

Tortilla Española

En Madrid se sirve en porciones, pinchos de tortilla, y la parroquia los suele consumir para desayunar junto con el café; cosa extraña para muchos pero muy asentado en la capital. Compite el pincho con el churro y la porra, pero los amantes del tentempié salado se decantan inequívocamente por tan español invento.
Cada bar, tasca o bodega que se precie ha de tener entre sus raciones, tapas y pinchos a la gran dama de la barra y aunque existen algunos establecimientos que alcanzan el primor y la fama  por su excepcional factura, invitamos desde aquí al viajero a adentrarse en el descubrimiento de nuevos lugares recomendables.

Bodega de la Ardosa. Calle Colón. Madrid

En el barrio de Malasaña a tener en cuenta Bodegas La Ardosa, famoso establecimiento por sus empanadas, tostas, cerveza Guiness y, por supuesto, sus tortillas. Conviene madrugar un poco si queréis degustar el plato bandera de la casa, ya que a media mañana han desaparecido de la barra. Después, y ya bien desayunado, puedes darte un paseo por la calle más cool de la capital: la calle Fuencarral o darte un garbeo por el Museo de Historia de Madrid, antiguo hospicio capitalino que cuenta con una sorprendente fachada plateresca.
Cercano al barrio de Lavapiés y la Estación de Atocha, exactamente en el número 30 de la Ronda del mismo nombre, se localiza el bar La Rosa: típico y recoleto establecimiento con su barra de aluminio y sus raciones entre las que destaca la generosa tortilla que sus amables mesoneros dispensan. Además esta enfrente del Teatro Circo Price, el Reina Sofía y La Casa Encendida.

Tortilla de Betanzos

La Ancha, otro clásico, muy cerca de Las Cortes, en el número 7 de la calle Zorrilla, dispensa una de las mejores tortillas de la ciudad que puedes aderezar con sus suculentas croquetas de jamón confeccionadas con bechamel de suavidad indescriptible.
Las Tortillas de Gabino, en Rafael Calvo, 20, muy cerca del Museo Sorolla, cuenta con una anchurosa legión de variedades de tortilla: de patatas (Velazqueña), boletus, setas y trufa, bacalao con purrusalda, pulpo a la gallega…Támara / Casa Lorenzo, indispensable para los amantes de la tortilla además de los escabeches, los buenos callos y albóndigas en el número 33 de la Avenida de América.

Taberna El Almendro 13

La Penela, con dos establecimientos en Madrid, ambos en el barrio de Salamanca (Infanta Mercedes, 98 y Velázquez, 87) y la casa madre ubicada en A Coruña. Destaca su tortilla jugosa y poco cuajada al más puro estilo de Betanzos. Tampoco hay que perder de vista el pulpo con cachelos, la carne estofada a la gallega y los callos con garbanzos.
Aun siendo estos los más reconocidos por su buen hacer y permanencia a lo largo de los años, la capital ofrece un sinfín de establecimientos donde descubrir uno de los platos cumbres de la gastronomía española. El Almendro 13, Casa Alberto, el Comercial, el Albur o el Diamante son algunas recomendaciones por si quieres ampliar tu investigación en Madrid. Y si para ello necesitas pasar la noche en Madrid,te ofrecemos una suculenta oferta de hoteles y hostales a precios tan económicos como digestivos.

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