Madrid, con un par

Publicado el 05 Noviembre 2012 por Jesus Huarte

No es que comer bien sea, necesariamente, una cuestión de huevos, que para encontrar una tradición culinaria en condiciones tengamos que romper el cascarón, ni que una dieta pueda ser mejor que las demás, por huevos. Pero desde que el ovo vegetarianismo ha teñido de amarillo esa delgada línea roja que nos tiene a unos y a otros confundidos, a mí en la capital me sacan unos estrellados y me subo de Madrid al cielo con sólo probarlos.

Y aunque me niego a pensar que en la capital son mejores las gallinas, me resulta difícil escoger, entre tantos, los mejores de los mejores. Aquí, a fuego, una docena “de huevos” en la que son todos los que están pero nunca podrán estar todos los que son:

Simpson (2011)

  • Quién: El Landó
  • Dónde: Plaza de Gabriel Miró, 8
  • Qué como: A la Flamenca


  • Quién: Cabaña Quinta
  • Dónde: Eloy Gonzalo, 21
  • Qué como: Rotos con boletus


  • Quién: El Doblao
  • Dónde: Calle de Jacometrezo, 11
  • Qué como: Rotos con picadillo

Huevos Fritos con Ibérico y Pimientos de Padrón


  • Quién: Plato y Placer
  • Dónde: Calle Morería, 9
  • Qué como: De codorniz sobre alcachofas rellenas de jamón


  • Quién: El Padre
  • Dónde: Calle Serrano, 41
  • Qué como: Del Padre, fritos y de corral

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  • Quién: La Terraza del Casino
  • Dónde: Calle Alcalá 15
  • Qué como: Deconstruidos y con espuma de patata


  • Quién: Almendro 13
  • Dónde: Calle Almendro 13
  • Qué como: Rotos clásicos y con patatas


  • QuiénMalacatín
  • Dónde: Calle Ruda 5
  • Qué como: Con morcilla de León

Almendro 13

  • Quién: Amaya
  • Dónde: Plaza de la Provincia 3
  • Qué como: Con alcachofas y setas sobre patatas


  • Quién: El Túnel
  • Dónde: Calle Ávila 8
  • Qué como: Rotos con jamón y patatas

Para evitar problemas de colesterol, tómatelo con calma. Total, son muchos los hoteles y hostales económicos en la ciudad y mejor hacerse un ovillo, que acabar roto… o estrellado.

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Perú: Festividad de Todos los Santos en Lima y Cuzco

Publicado el 30 Octubre 2012 por Elias Zapata

El Perú al completo y más en particular dos de sus más principales ciudades: Lima y Cuzco, celebran la Festividad de Todos los Santos con una especial mistura compuesta por la tradición inca precolombina y el catolicismo de influencia española. El sincretismo andino participa de esta celebración con una suerte de rituales que enriquecen y personalizan las fechas religiosas occidentales. Iconos cristianos y prehispánicos conviven en una fiesta de particular colorido donde el recuerdo de los seres queridos no empaña el devenir de la vida.

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Los cementerios Santa Rosa (Chorrillos), de la Almudena, Presbítero Maestro y El Ángel (Lima Cercado), Virgen de Lourdes (Villa María del Triunfo) y Trabajadores Textiles de Vitarte (Ate) son algunos de los más visitados por parentela de todas las edades. Se honra al finado con arreglos florales, banquetes (habitualmente se confeccionan los platos preferidos del difunto) e incluso pequeñas orquestas. Raigambre andina y milenarios rituales se dan cita en estas fechas donde se comparte y se brinda (habitualmente con cerveza, chicha de jora o vino) por el descanso eterno.

Cementerio de Huánuco

Los más pequeños van ataviados con sus mejores trajes y son objeto de presentes por parte de los familiares que han perdido algún infante cercano. Cuando estas personas encuentran un niño o niña que se parece al que perdieron, le regalan pequeños panecillos, coco o batatas azucaradas (camotes) y otros dulces envueltos en bolsas delicadamente decoradas, llamadas “angeles”. Por la noche, los parientes hacen una vigilia con velas en el cementerio hasta el amanecer del 2 de Noviembre. En Arequipa y Junín, las bolsas de “ángeles” son reemplazadas por panes con caritas de niño, llamados “t’anta wawas”.

El dia de todos los Santos

La tradición oral cuenta que la situación metereológica define el estado de las animas: si el día es lluvioso es que las almas benditas están triste por el descuido en el recuerdo por parte de sus parientes, por el contrario, si la jornada se presenta soleada, es que el difunto está alegre y se siente querido por la familia.

T'anta Wawas

En Cuzco la cosmovisión andina se amplia: Música de saxofón, arpa y violín, chicha, cigarrillos, hojas de coca, misas y platillos típicos son ofrecidos para el agasajo de miles de personas a sus muertos más queridos. Así inicia la milenaria ciudad la festividad de Todos los Santos, que dura dos días. En lo culinario destacar, el plato de lechón de cerdo, acompañado de tamales de maíz seco además de otras ofrendas dispuestas en pequeños altares velados donde se encuentran frutas, dulces, bebidas, manjares y las viandas preferidas del difunto, los indispensables “tanta wawa y caballos” de pan, y el vaso con agua, ya que según la creencia las almas vienen sedientas y con el estómago vacío. Otras especialidades propias de las fechas son el “puka picante”, mondongo, cuy y pachamanca endémicos de Ayacucho.

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Tan impresionante riqueza de usos y costumbres fruto de la asimilación cultural y religiosa de este siempre sorprendente país, se nos antoja como un destino imprescindible para viajeros de todo el mundo. Desde Infohostal os recordamos que hemos seleccionado una completa guía de hoteles y hostales a precios económicos para que el alojamiento no sea un impedimento para integrarnos en uno de los pueblos más ricos y sugestivos de la cordillera de Los Andes

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Hammam: Granada en son de paz

Publicado el 05 Febrero 2012 por Jesus Huarte

Mucho más que un balneario, un lugar de encuentro, un centro social y un ritual casi religioso, el baño árabe es una de las más delicadas herencias de los antiguos pobladores árabes de la provincia granadina. Desde 1998, han sido muchos los amantes de sus beneficios que se han dado a la tarea de recuperar o imitar los referentes más antiguos delineando sin saberlo una ruta por la cultura del bienestar entre impresionantes formas arquitectónicas y decorativas.

Hammam

Y es que además de los preciosos balnearios que nacen entre la Sierra Nevada y las Alpujarras, entre ellos el de Lanjarón, con sus aguas medicinales y sus tratamientos, Granada mantiene viva esa costumbre antepasada de la que se descubre un mayor arraigo en el municipio de Baza. Si bien los centenarios Baños Árabes de La Judería (Calle Caniles, 19) hoy no funcionan como tales y han adquirido más bien el carácter de un museo, su tres salas típicas de agua caliente, templada y fría, su vestíbulo y sus bóvedas y tragaluces en forma de estrella de David permanecen en un estado tan asombroso que han dado lugar a continuadores como el hammam de la hospedería troglodita Al-Jatib, en Arroyo Cúrcal, s/n, en el Camino de Oria de Baza. Junto a sus avanzadas cuevas, restaurantes y parques, este spa ofrece la misma tradición balnearia con una preciosa tetería árabe para que la experiencia sea completa.

hammam de agua

Tambien Guadix tiene sus baños árabes. En la localidad destaca el Hammam-Kabir (Camino Guadix, s/n). En un precioso escenario de mármol blanco con mosaicos geométricos de teselas cortadas y lijadas a mano, el Kabir ofrece una versión de los antiguos spas que añade aromaterapia y música para depurar aún más los efectos en la circulación y el sistema nervioso. Su disposición recuerda los llamativos entramados de los baños de La Alhambra, los mismos que cuentan con una réplica exacta en los del Palacio de Comares (Mirador del Genil, 2) permitiendo al visitante sentirse en su propio palacio nazarí. También en la capital de la provincia, el Aljibe de San Miguel (Calle San Miguel Alta, 41) filtra la atmósfera centenaria a través de bóvedas que muestran símbolos astrales. Puertas de hierro, suelos de mármol blanco y azulejos geométricos en las paredes acotan el espacio perfecto para disfrutar de seis piscinas y masajes.

Baños árabes de Baza (II)

Histórico, el Hammam Al Andalus (Calle Santa Ana, 16) sería de visita obligada. Es el primer baño original reabierto en España después de la Reconquista y está situado a los pies de La Alhambra, en un edificio construido entre los siglos XIII y XIV, en el que se hallaron unas pozas durante una excavación arqueológica. Con cuatro salas, masajes de piedras calientes y circuitos de agua, este centro mezcla los tratamientos de vanguardia y las últimas tecnologías con la tradición árabe y su exotismo. La ruta potencia el pasado granadino y rinde homenaje a los ancestros en una ciudad que por contar, cuenta incluso entre sus propuestas de hidroterapia con Termas Japonesas (Plaza General Emilio Herrera, 3). Puedes escoger, pero si prefieres embarcarte en un turismo de bienestar para sentirte como un Califa, te sugerimos hoteles y hostales económicos en Granada.

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Pamplona, Hemingway’s way

Publicado el 07 Enero 2012 por Jesus Huarte

Mucho ha llovido desde que Ernst Miller Hemingway recorriera el empedrado pamplonés convirtiéndose en su más ilustre y asiduo visitante. Sin siquiera imaginarlo, aquel San Fermín del 23, el primero de muchos, inauguraría la labor de ferviente abanderado de la ciudad, en lengua inglesa e incluso alemana, que por igual disfrutó en la realidad y en la ficción. Y si bien es justo admitir que al norteamericano le debe Pamplona una proyección internacional, negar que la capital navarra le premió con un caudal de inspiración sería faltar a la realidad. Escritor y escenario compartieron la filosofía del buen vivir, del momento irrepetible y de la sorpresa. “Todo adquiría un tinte de irrealidad y parecía que nada de lo que pasara en esos días podría tener consecuencias”, describía el novelista en Fiesta (1927). De su juicio acertado y su memoria inolvidable dan fe aún muchos de sus lugares favoritos.

Plaza del Castillo,Pamplona

La desaparecida Pensión Eslava, en el cuarto piso del 5 de la Calle Eslava, recibió al entonces joven periodista. Sólo unas noches tardó en trasladarse al todavía más céntrico Hotel Quintana, en la Plaza del Castillo, y apenas unos minutos para hacer de su dueño Juanito Quintana su primer amigo y personaje literario local, aunque bajo el nombre de señor Montoya y bajo el cargo de propietario del Hotel Montoya. Un año después, Hemingway cumpliría su sueño de alojarse en la habitación 217 (hoy 201) del Hotel La Perla, que hoy mantiene intacto el aspecto de entonces y una de las mejores vistas del encierro, a la mitad del tramo de la Estafeta. La suite se convirtió en hogar anual del estadounidense, el dueño del hotel en su cómplice incondicional de la fiesta y los trabajadores en sus más fieles colaboradores a la hora de mantener los mejores vicios del vividor en la más absoluta y secreta discreción.

Café Iruña

En La Perla reabrió recientemente el restaurante Hostal del Rey Noble (Calle Estafeta, 24). También conocido como La Cocina de Alex Múgica, por su chef estrella, uno de los mejores de la región, se llamó durante años Las Pocholas. En tiempos de Hemingway estaba ubicado en el Paseo de Sarasate, pero su comedor completo con todo el mobiliario que conoció el escritor, han sido íntegramente rescatados e instalados en su nueva sede, como si el tiempo no hubiera pasado. El otro preferido del autor, desde que lo descubre en 1926, era la desaparecida Casa Marceliano (Calle del Mercado, 7-9), “a donde íbamos a comer, beber y cantar después del encierro”, dejó escrito el autor, quien además del cordero al chilindrón y el estofado de toro, devoraba apasionadamente el ajoarriero “al estilo de Pamplona”. Más soleado, su recorrido gastronómico se completaba con pinchos y vinos en la terraza del Bar Txoko (Plaza del Castillo, 20), uno de los puntos de la geografía pamplonesa donde más veces fue fotografiado.

Puerta de Chiqueros, Pamplona

Desde el Txoko, Hemingway recorría los porches de la plaza explorando sus espacios irresistibles: los cafés. Lo hacía a veces acompañado de su amigo Antonio Ordóñez, a quien iba a buscar al Hotel Yoldi (Avenida de San Ignacio, 11) para que le ayudara a asomarse al mundo taurino desde la profundidad de quien se juega la vida en ello. Al Café Bar Tonino lo inmortalizó como Bar Milano en Fiesta (1927), compartiendo protagonismo con el Café Suizo, dos veces mencionado en la novela, en el número 37 de la plaza. Los dos, junto al también visitado Café Kutz, han ido desapareciendo años después. No así el mítico Café Iruña (Plaza del Castillo, 44). Primer establecimiento con luz eléctrica de la ciudad en 1888, todavía recuerda el estilo de los locales parisinos de la Belle Époque que disfrutó el aventurero a sorbos. En su recuerdo, un retrato tamaño natural en bronce quedó apoyado en la barra del llamado “rincón de Hemingway”. No es la única escultura en su honor. El Monumento a Ernst Hemingway, obra de Luis Sanguino, contempla el callejón de entrada a la Plaza de Toros. Ni el propio genio pudo nunca imaginar que su mirada descansaría desde 1968 allá donde confluyen el encierro y el paseo que lleva su nombre. Si quieres reescribir sus pasos también tú, te ofrecemos hoteles y hostales muy económicos en el centro de Pamplona.

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Por Madrid, siguiendo el rastro

Publicado el 30 Diciembre 2011 por Jesus Huarte

Riadas de personas bajan la la Plaza de Cascorro y la Ribera de Curtidores cada domingo por la mañana. Algunos buscan chollos muy concretos en los que el rastro les ahorrará unos euros. Otros se dejan simplemente llevar por una imagen que se ha convertido en parte imprescindible de la cultura local. Si bien la venta ambulante sigue siendo una tradición en el centro de la ciudad, la cita dominical de La Latina es hoy, a pesar de su tamaño y variedad, apenas la punta del iceberg; y comparte protagonismo con otras iniciativas más especializadas que congregan a coleccionistas de toda procedencia.

Cambiando cromos

Un claro ejemplo es el Mercado de Cromos, un apasionado evento que se instala en la Plaza del Campillo del Mundo Nuevo, bajando por el rastro el mismo día y cortando con la Ronda de Toledo, que es sin duda uno de los más pintorescos rescoldos del sistema de trueque que ha llegado hasta nuestros días. Cartones, jardineras y, en los casos más sofisticados, mesas de tijera exponen desde piezas históricas hasta álbumes de temporada y sobres sin abrir y reciben a los ansiosos negociantes que se llegan con sus carpetas a punto de completar en busca de un “nole” (tengo), casi imposible de conseguir. No, lejos, en el corazón del Madrid de los Austrias y también los domingos, aunque solamente entre las 10:00 y las 14:00, la Plaza del Conde de Barajas se convierte en espacio de exposición de los pintores de la Asociación Taller Abierto. Artistas, compradores, galeristas y aficionados se reúnen para canalizar las posibilidades comerciales de obras que no han llegado a los circuitos habituales, así como pinturas de gran histórico. No es necesario comprar o encargar una obra. Si te gusta el arte, el evento es una excelente oportunidad de disfrutar de su variedad y del buen ambiente que lo rodea.

to the ghosts who write history books

En el Barrio de Las Letras, del Paseo del Prado al Parque del Retiro y paralela a la entrada al Real Jardín Botánico asciende la Cuesta de Moyano. En esta vía peatonal, 40 casetas de libreros diseñadas por Francisco Javier Ferrero se han convertido a lo largo de los años en el mejor lugar para encontrar clásicos de segunda mano. El mercadillo, que ha sido citado en la literatura de genios como Camilo José Cela, era frecuentado por grandes escritores de la talla de Pío Baroja, a quien los libreros rindieron homenaje pidiendo en 1925 al ayuntamiento que instalara un retrato de su ilustre visitante, que en forma de escultura de bronce firmada por Coullant-Valera preside la cuesta desde 1980. Sin salir del centro, pero cruzando al otro lado de la Gran Vía, dos mercados componen la oferta de Malasaña y Noviciado los sábados entre el mediodía y las 21:00: el del coleccionismo y ocasión en la Plaza del Dos de Mayo, al que se ha añadido recientemente el Dosde con un enfoque más de moda, accesorios y complementos de vanguardia, y el de Mercado de Artesanías en la Plaza de las Comendadoras, con creaciones únicas, la mayoría en barro cocido y esmalte, para el hogar.

Cerámica

La Plaza Mayor de Madrid es históricamente un centro estratégico de la venta ambulante en la capital. De su tradición queda hoy el Mercado de Monedas y Sellos al amparo de los soportales. Sobre las pequeñas mesas de los comerciantes se inclinan ávidos coleccionistas. El género abarca desde medallas militares hasta sellos, billetes y monedas antiguas, algunas del siglo XVI. El centro de la plaza es además escenario del mayor Mercado de Navidad de la ciudad durante las Fiestas, después de que se trasladara el de artículos de broma a la Plaza de Santa Cruz. Si visitas Madrid en diciembre encontrarás puestos también en otras plazas del centro, como la de Jacinto Benavente, la del Callao, la del Carmen y la de Santo Domingo. Y si las vacaciones son muy cortas para recorrer tanto mercado, siempre puedes alargarlas en alguno de los hoteles y hostales económicos que te proponemos en el centro de Madrid.

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